Justo hoy…


La ciudad estuvo anegado en 28.5 mm de lluvia caída durante la noche.

El cielo cubierta de nubes blancas a grises hacían poco agradable esa tarde. Un mensaje de texto alertó a los jóvenes a que tenían que salir a buscar bolsas de ropa y alimentos. Cuatro chicos salieron, desde el local alquilado, para traer las bolsas; en el camino se cruzaron con una de las donantes, la de la ropa para los niños, que habían sido recogidas en un consultorio de una pediatra, que mantenía un cesto con este fin.

Cuando llegaron al vehículo, que llevó ese donativo, descubrieron que eran dos las cajas de víveres, cada una con casi treinta kilos de alimentos: arroz, azúcar, gelatina, latas de arveja, harina, galletitas y muchos otros artículos más. Luego de que hicieron malabares para llevar las pesadas y frágiles cajas de cartón corrugado, llegaron al local.

Para que cada niño pueda llevarse los donativos de ropa y alimentos, compraron bolsitas camiseta; mientras seleccionaban las prendas por grupo de hermanitos, una nena se acercó a la mesa y preguntó:

—¿Profe, qué harán con esos fideos? —Con el indice indicó hacia la caja de donde sobresalían algunos paquetes de fideo.

—Alguien envió esas cajas de alimentos para ustedes —respondió el profe.

—¡Qué bueno! Justo hoy no tenemos nada que comer.

La nena se retiró a su grupo de instrucción bíblica, dando pequeños saltos se retiró feliz hasta unirse con sus compañeritas.

Dos jóvenes no perdieron el tiempo, inmediatamente prepararon los alimentos con cuatro artículos por bolsa, cada niño esa tarde se llevó una parte del regalo, que algún corazón generoso envió para esos pequeños.

Seguro que esa noche la niña tuvo una oración de gratitud por el plato de fideo.

Pero la alegría no duró una tarde; en el fondo de la caja quedaron: cajas de leche en polvo, deliciosas mermeladas, café, capuchino, azúcar, yerba mate y otras conservas. El siguiente sábado, fraccionaron los paquetes de kilo en cuatro bolsitas, hasta llegar a la cantidad necesaria para la treintena de niños, que felices participaron de su actividad semanal.

Una maestra se ocupó de identificar a los hermanitos, para que cada familia tuviera una bolsa de alimento que compartir en su casa.

Las niñas y niños felices retornaron a sus casas con la bolsita de alimentos; pero aún quedó tres frascos de mermeladas y dos de dulce de leche para rellenar bizcochuelos para un próximo sábado.

Como dice la Biblia, refiriéndose al que es generoso: «Siempre que ayuda a los pobres, lo hace con generosidad; y en todo sale triunfante.» 2 Corintios 9:9 TLA

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Desde mi interior



A veces Te fallé, más Tu fuiste fiel
Tu gracia me levantó, me basta Tu amor

Dios eterno, Tu luz por siempre brillará
Y Tu gloria, incomparable y sin final.

Señor Tu voluntad permanecerá en ti
En ti me quiero perder en adoración

Dios eterno, Tu luz por siempre brillará
Y Tu gloria, incomparable y sin final

De mi corazón Te doy el control,
Consume todo mi interior
justicia y amor me abrazan Señor
Te amo desde mi interior Dios

Señor Tu voluntad permanecerá
En ti me quiero perder en adoración

Dios eterno, Tu luz por siempre brillará
Y Tu gloria, incomparable y sin final

De mi corazón Te doy el control,
Consume todo mi interior
Tu justicia y amor me abrazan Señor
Te amo desde mi interior Dios

Dios eterno, Tu luz por siempre brillará
Y Tu gloria, incomparable y sin final
El clamor de mi ser es contigo estar
Desde mi interior mi alma clamará

De mi corazón Te doy el control,
Consume todo mi interior
Tu justicia y amor me abrazan Señor
Te amo desde mi interior Dios

Dios eterno, Tu luz por siempre brillará
Y Tu gloria, incomparable, sin final
El clamor de mi ser es contigo
Estar desde mi interior mi alma clamará

Dios eterno, Tu luz por siempre brillará
Y Tu gloria, incomparable y sin final
El clamor de mi ser es contigo estar
Desde mi interior mi alma clamará
Desde mi interior mi alma clamará

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Lifesong


Empty hands held high
Such small sacrifice
If not joined with my life
I sing in vain tonight

May the words I say
And the things I do
Make my lifesong sing
Bring a smile to You

Let my lifesong sing to You
Let my lifesong sing to You
I want to sign Your name to the end of this day
Knowing that my heart was true
Let my lifesong sing to You

Lord I give my life
A living sacrifice
To reach a world in need
To be Your hands and feet

So may the words I say
And the things I do
Make my lifesong sing
Bring a smile to You

Hallelujah
Hallelujah
Let my lifesong sing to You

———–

Levanto las manos vacías
Si este pequeño sacrificio
no se unió a mi vida
Esta noche canto en vano

Que las palabras que diga
Y lo que hago
Haz que cante mi canción de vida
Lleve una sonrisa a Ti
Haz que cante mi canción de vida a Ti
Quiero firmar con su nombre al final de este día
Sabiendo que el corazón es cierto
Haz que cante mi canción de vida a Ti

Señor, doy mi vida
en sacrificio vivo
Para alcanzar un mundo que necesita
Ser tus manos y pies

Así pueden las palabras que digo
Y lo que hago
Haz que cante mi canción de vida
Llevar una sonrisa a Ti

Aleluya
Aleluya
Haz que cante mi canción de vida a Ti

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Las promesas – Jose Vicente Rojas



Las promesas de Jesucristo
Cristo vino y murió por mí
dio su vida en la cruz por mí
promete la vida eterna dar
si le doy mi corazón

las promesas de Jesucristo
son las que a mi la paz me dan
y las promesas de Jesucristo
son las que me llevarán

clamo las promesas
que él me da
llevaran de cerca
a su trono celestial

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Preparativos sabáticos de una niña


     Durante la semana, la nena insistió a su madre hasta que accedió. Todo lo que pedía era ir a la iglesia el sábado.

     Ese día se levantó temprano, vistió a sus dos pequeñas hermanas, desayunaron y caminaron las dos cuadras, hasta la casa de una hermana para que las llevara a la iglesia.

     La niña golpeó la puerta varias veces, hasta que consiguió que la abrieran. «Ya son las ocho hermana, ya estamos listas». Los ojitos le parpadeaban, mientras se dibujaba una enorme sonrisa en su carita que resplandecía de alegría, mientras sostenía de la mano a cada una de sus hermanitas.

     Los días de Semana Santa tuvieron emotivas reuniones durante el atardecer, seis decenas de niños y niñas participaron felices, por las actividades propuestas por los hermanos de la iglesia.

     Colorearon dibujos, los recortaron para armar cuadros y completaron crucigramas; todas las temáticas eran alusivas a la Pascua.

     Acompañados por un teclado, cantaron las canciones favoritas que la maestra de música les había enseñado durante dos años.

     Al finalizar la actividad de los niños, seguía una reunión para los padres, con la misma temática. Los niños trajeron a sus padres tres noches consecutivas, aunque reticentes asistieron a la actividad. La gran mayoría aún eran niños que permanecían atentos a la predicación.

     El último día el pastor hizo un llamado a entregar sus vidas a Dios. «Jesús dio su vida en Semana Santa para que todos disfrutemos de la promesa de la vida eterna, el amor de Dios se manifestó en Jesús, él vino a dar su vida en rescate de nosotros ¿Quién acepta a Jesús como su salvador?» Era el llamado del pastor.

     Sin titubear la niña de carita feliz se puso de pie y pasó al lado del predicador, otros la siguieron.

     El Señor había tocado el tierno corazón de esta pequeña, otros niños y también algunos padres, aceptaron a Jesús como su salvador.

                                «Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas.» Salmos 68:19 NIV

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Mi Jesús


Here on the bank I stand.Image
But in the water is the hope of man.
Unclean, I fall before You now.
Jesus, come wash me inside out.
I’m running to the water now.
I’m running to the water now.
And I’m lost in Your love and Your mercy.
Lord, Your beauty is so overwhelming.
I’m thankful for Your truth.
I’m so in love with You.
My Jesus, My Jesus.
.
Here on the bank I stand.
But in the water is the hope of man.
Unclean, I fall before You now.
Jesus, come wash me inside out.
I’m running to the water now, oh
I’m running to the water now.
And I’m lost in Your love and Your mercy.
Lord, Your beauty is so overwhelming.
I’m thankful for Your truth.
I’m so in love with You.
My Jesus, My Jesus.

All things are new again.
Covered in waters of love I stand.
All my chains are broken.

All things are new again.
Covered in waters of love I stand.
All my chains are broken.
‘Cause I’m washed inside Your ocean.
I’m running to the water now.
(Running to the water now)
I’m running to the water now.
And I’m lost in Your love and Your mercy.
Lord, Your beauty is so overwhelming.
I’m thankful for Your truth.
I’m so in love with You.
My Jesus, My Jesus.
And I’m lost in Your love and Your mercy.
Lord, Your beauty is so overwhelming.
I’m thankful for Your truth.
I’m so in love with You.
My Jesus, Oh, My Jesus.

You make all things new.
You’re so good to me Lord

So thankful Lord, so thankful Lord.

I’m new creation, You make all things new oh Lord.

You are my salvation.
You are just so beautiful.
I’m a new creation, You make all things new. Oh, Lord.
We love You.
We love You.
So in love with You…

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Singular Año Nuevo


        La noche de Año Nuevo es siempre motivo de celebración: unos en familia, otros con los amigos más entrañables.

        Pasada la media noche, en la ciudad aún se podían ver multicolores fuegos artificiales. Cientos transitaban el puente de La Mujer, en puerto Madero, Buenos Aires, padres e hijos y grupos de jóvenes disfrutaban de una noche agradable; otros abatidos por el descontrol sucumbieron en la embriaguez, el abanico de colores de botellas de bebidas, tiradas en el puente, superaba a la gama del arcoíris.

       La intensidad de esa noche estaba marcada por las pasiones del corazón humano: familia, amistad, insensatez o el simple desvelo.

        Mientras miles se rendían a la vanidad. En otro barrio con decenas de carencias, una niña de diez años buscaba consuelo para su pequeño sobrino de un año y tres meses.

        Los sábados en ese barrio un grupo de jóvenes realizaban actividades de evangelismo para los niños de ese lugar, semana tras semana, los niños esperaban la llegada de los profesores; cientos de niños y niñas habían participado de momentos agradables disfrutando de las bellas historias bíblicas.

        Casi al finalizar la actividad ese sábado, una niña se acercó a un profe para pedirle que oren por su sobrinito. Como para tener la presencia del nene, había llevado una remerita del pequeño; él acompañado de una seño, la pequeña y su hermanito de ocho años, con las manitos juntas a la altura del mentón oraron. El pedido era singular, el nene sufría de ataques de pánico descontrolado.

        Luego de orar la instruyeron la importancia de orar cada día y en especial antes de acostarse. Fueron a su casa y encontraron a la madre y al padrastro, quienes atendieron con gentileza a los profesores, luego de unos minutos, apareció la madre del nene, hermana mayor de la niña, y se sumó a la conversación del objeto de la visita, ella contó que su hijo se resistía a caminar, y que constantemente tenía que estar acompañado de alguien, aún no había aprendido a caminar, porque tenía temor a estar alejado de sus padres, la madre de la niña contó que el nene sentía apariciones no deseadas. Algo parecido también sufría un hijo adulto, que con frecuencia despertaba a la familia con sus gritos.

       De joven la madre había sido instruida en las enseñanzas bíblicas, y había aprendido a reprender al diablo, «en el nombre de Jesús aléjate»; repetía una vez tras vez, cuando su hijo era atacado.

        Otro tema de conversación fue la salud de la madre, que tenía una herida a la altura de la canilla del pie izquierdo, hacía seis meses que no sanaba, era diabética. Con celo cuidaba en su heladera una gaza que contenía antibiótico embebido, con la que cada día curaba su herida.

        La madre contó que de joven era activa creyente y predicadora, hasta estuvo para ir a un seminario en San Miguel del Monte, había conocido a toda una generación de predicadores evangélicos. Pero un día simplemente se apartó del camino y hace tres años que se separó del padre de la niña, con quien tuvo una vida tormentosa, y hoy vive con otro hombre con quien dice llevarse bien.

        Al concluir la visita leyeron un pasaje bíblico y oraron por la espiritualidad de la familia, en especial por la del nene, según la madre: «se paraliza y llora, como si viera fantasmas».

        «A ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, pues tú, oh Dios, eres mi protector. ¡Tú eres el Dios que me ama!» Salmos 59:17 NVI

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